El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) ha salido al paso de las recientes declaraciones del Gobierno de Aragón sobre las pinturas del monasterio de Sijena, rechazando de manera categórica las acusaciones de dejadez en la conservación y custodia de las obras. En un comunicado oficial, la institución catalana calificó las afirmaciones como “falsedades”, subrayando que siempre ha actuado con diligencia, profesionalidad y respeto hacia el patrimonio cultural de la comunidad aragonesa. Esta respuesta marca un nuevo capítulo en el prolongado conflicto que rodea a las pinturas de Sijena y la relación entre ambos territorios.
Las tensiones surgieron después de que Aragón cuestionara el manejo y la preservación de las piezas durante su estancia en Barcelona. Según el MNAC, estas críticas carecen de fundamento, ya que la institución ha documentado minuciosamente todos los procesos de conservación, transporte y exposición de las obras desde que llegaron al museo. Además, la entidad asegura que ha cumplido estrictamente con los estándares internacionales de conservación y ha mantenido las pinturas en condiciones óptimas para su preservación a largo plazo.
El MNAC ha recordado que las pinturas de Sijena, una colección de gran valor artístico e histórico, han sido siempre tratadas con máxima profesionalidad, incluyendo revisiones periódicas por expertos en restauración, control ambiental de las salas de exposición y protocolos de seguridad para evitar cualquier deterioro. En este sentido, la institución catalana enfatiza que cualquier insinuación de abandono o descuido no se corresponde con la realidad, y que estas acusaciones podrían confundir a la opinión pública sobre el trabajo realizado durante años por los profesionales del museo.
En su comunicado, el MNAC también destacó que ha mantenido una comunicación constante con la administración aragonesa y con organismos culturales competentes, facilitando informes y documentación que acreditan el cuidado de las pinturas. La institución considera que estas acciones demuestran su compromiso con la protección del patrimonio cultural y su disposición a colaborar de manera transparente en cualquier investigación o supervisión externa que se requiera.
El debate sobre las pinturas de Sijena ha sido largo y complejo, involucrando aspectos legales, históricos y patrimoniales. La negativa del MNAC a aceptar las acusaciones de dejadez refleja la sensibilidad del tema y la importancia que la institución otorga a su reputación profesional y a la integridad de los procedimientos de conservación. La polémica también evidencia la dificultad de equilibrar la propiedad legal de las obras con la responsabilidad de su cuidado y exhibición, un desafío que ha marcado la relación entre Cataluña y Aragón desde hace más de una década.
Expertos en patrimonio han coincidido en que el MNAC ha mantenido estándares altos en la gestión de las pinturas, subrayando que las acusaciones de Aragón parecen más estratégicas o mediáticas que basadas en evidencias técnicas. La institución catalana confía en que, con la documentación existente y la supervisión de organismos especializados, se pueda demostrar que siempre ha actuado con profesionalidad y responsabilidad, y que la crítica no refleja la realidad de los hechos.
Mientras tanto, el Gobierno de Aragón continúa con sus gestiones para asegurar la devolución de las piezas al monasterio de Sijena, cumpliendo con las resoluciones judiciales. El MNAC, por su parte, mantiene su postura de colaboración y transparencia, insistiendo en que el cuidado de las pinturas nunca ha sido cuestionable y que cualquier ataque a su gestión es injustificado.
Este nuevo capítulo en el conflicto de Sijena subraya la tensión entre la administración de los museos y la gestión del patrimonio entre comunidades autónomas, y demuestra cómo cuestiones legales y políticas pueden entrelazarse con debates sobre conservación y profesionalismo en el ámbito cultural. El MNAC, firme en su defensa, insiste en que la historia de las pinturas de Sijena debe contarse con rigor, basándose en hechos verificables y en el trabajo de quienes han dedicado años a protegerlas y preservarlas.



